GINGERBREAD & ORANGE LOAF

Gingerbread & Orange Loaf

¡Hola a todos! Vuelvo a la carga con una receta supernavideña que llevo años queriendo hacer, un Gingerbread o pan de jengibre o de especias, dependiendo del lugar en donde lo comamos. Los orígenes de este postre no son muy claros, pero se dice que alrededor del año 992 un monje Armenio, Gregorio de Nicópolis lo trajo a Francia donde vivió 7 años y fue allí que enseñó a hacerlo a monjes franceses. Ahí lo llamaron pain d’épices o pan de especias. Unos siglos después, en el siglo XIII emigrantes alemanes lo llevaron a Suecia donde las monjas en los monasterios lo vendían como remedio contra la indigestión. Asimismo, en la Inglaterra medieval se vendía como remedio medicinal.

Dependiendo del país en el que estemos, el  Gingebread puede tratarse tanto de un bizcocho como de una galleta, concretamente con forma humana. Este tipo de galletas con forma de hombrecito las hizo famosas la reina Isabel I quien las utilizaba para regalar a dignatarios extranjeros. En cualquier caso, el Gingebread está extendido a casi todos los países y en cada uno lo llaman de diferente manera, Lebkuchen en Alemania, Pepperkakkor en Suecia, Peperkoek en Holanda y Bélgica y aunque suele relacionarse con la Navidad, en Holanda y Bégica se suele comer como desyuano o en cualquier momento del día untado con mantequilla. De esto doy fe las veces que he estado en casa de mi amiga Inge en Holanda y me preguntaba que qué quería de desayuno, siempre le pedía el “bizcocho oscurito”. En aquella época desconocía que era un Gingerbread. Se trataba de un espaciado muy suave que me encantaba. Y lo sigue haciendo hasta el día de hoy.

Gingerbread & Orange Loaf

La unica pega que tiene esta receta es que se debe hacer con tiempo de reposo. Es primordial para que se asienten los sabores. Obviamente ésta no es una receta clásica de Gingerbread, sino una que he adaptado y de la que nos hemos quedado muy contentos. Digo hemos, porque Antonio suele probar mis “experimentos” pero nunca repite y en este caso, lleva comiendo trocitos desde hace 4 días. Dice que sabe muy Navideño. Creo que aunque lo lo admita, le encanta el sirope de arce y esta receta y la anterior que hice, los bocaditos otoñales son ya de sus favoritas.

A continuación una foto del corte. Así de jugoso está y llevaba dos días en la nevera cuando saqué las fotos.

Gingerbread & Orange Loaf

Este bizcocho lo podéis hacer en cualquier molde alargado de capacidad 6 tazas. Yo he utilizado este molde de Nordic Ware el Gingberbread Loaf que lo tenía nuevo, sin estrenar, desde el año pasado. Lo sé, una vergüenza.

Gingerbread & Orange Loaf

Y a continuación tenéis a los “sospechosos habituales” con cualquiera de estos productos podéis hacer este Gingerbread. Los tres empezando por la izquierda son de la marca Tate & Lyle. El primero es Golden Syrup, azúcar parcialmente invertido o conocido comúnmente como el sirope de las tortitas. Tiene un color dorado y es bastante espeso. Este que os enseño es de edición Navideña, pero normalmente la lata es como la roja, pero en verde. La lata roja es Black Treacle o melaza, es casi negro y tiene un sabor muy parecido al regaliz. Con una mezcla de la lata verde y la lata roja es como hago las galletas de Jengibre. La tercera botella es el Golden Syrup pero en botella y con sabor a sirope de arce. Y el cuarto es sirope de arce. Mas abajo, en las observaciones os digo dónde creo que los podéis encontrar.

Gingerbread & Orange Loaf

Y a continuación la receta:

GINGERBREAD & ORANGE LOAF

INGREDIENTES:

  • 210 gr. harina de trigo todo uso
  • 1/2 cucharadita bicarbonato sódico
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 cucharadita jengibre molido
  • 1 cucharadita de clavo molido
  • 1 cucharadita de nuez moscada o macis
  • 1 cucharadita de canela en polvo
  • 125 ml. buttermilk
  • 1 cucharadita de pasta de vainilla
  • 125 ml. melaza oscura o sirope de arce o Golden Syrup o Black Treacle
  • 3 huevos L
  • 200 gr. azúcar moreno oscuro (dark brown sugar)
  • 100 ml. de aceite de girasol o maiz
  • Ralladura de 1 naranja

PREPARACIÓN:

  • Engrasar con spray desmoldante o mantequilla un molde alargado de unos 23-25 cm. En mi caso utilicé el Gingerbread Loaf de NordicWare.
  • Precalentar el horno a 175º
  • Con el batidor plano, sin la lengüeta de silicona, mezclaremos un par de minutos el azúcar moreno con la ralladura de naranja para aromatizarlo. Reservar.
  • En una jarra mezclar el buttermilk con el sirope de nuestra elección y el extracto de vainilla. Remover y reservar.
  • En un bol mezclar bien la harina con la sal, bicarbonato jengibre, clavo, canela y nuez moscada. Reservar.
  • Con las varillas batir ligeramente los huevos hasta que estén como para tortilla. Ir añadiendo el azúcar moreno aromatizado podo a poco. Ir aumentando gradualmente la velocidad hasta que nuestra mezcla haya duplicado el volumen.
  • A velocidad mínima iremos añadiendo el aceite muy lentamente, como cuando hacemos mayonesa, hasta que esté totalmente integrado y emulsionado.
  • Cambiaremos la varilla por la pala sin la lengüeta de silicona y incorporaremos 1/3 de la mezcla de la harina, la mitad de la mezcla del buttermilk y seguiremos alternando hasta acabar con la harina. Batiremos siempre a velocidad mínima y no lo haremos hasta que se hayan integrado todos los ingredientes, sino que terminaremos de mezclar a mano.
  • Verteremos la mezcla, que es bastante líquida, en el molde que teníamos preparado.
  • Hornearemos durante 45-50 minutos  hasta que al pinchar con el termómetro de bundts la punta salga totalmente roja o hasta que al pinchar con una brocheta , ésta salga limpia.
  • Dejaremos enfriar sobre una rejilla durante 10 minutos y pasado este tiempo le daremos la vuelta y dejaremos enfriar totalmente.
  • Lo podemos conservar en la nevera y es preferible consumirlo al día siguiente o los dos días (preferiblemente) para que se hayan asentado bien los sabores.

OBSERVACIONES:

  • Si después de engrasar el molde con el spray desmoldaste vemos que le hemos echado demasiada cantidad, extenderlo bien por los huecos con una brocha pequeña. Colocar el molde boca abajo sobre un papel de cocina para que caiga el exceso de grasa. Este paso lo podemos hacer al principio y dejarlo boca abajo mientras preparamos mezcla.
  • Yo os recomiendo encarecidamente (y nadie me está pagando) los ralladores Microplane. Son mas caros que los normales, pero los resultados son espectaculares, tanto en cítricos, como en quesos, jengibre o zanahorias. No se me ocurriría hacer un bizcocho de zanahoria sin que la hubiera rallado con un Microplane. Llamadme exagerada.
  • El batir con la pala el azúcar con la ralladura de naranja (rallada con Microplane, jeje) aromatizará naturalmente el azúcar, aplastando bien y obteniendo así los aceites y todo el aroma de la piel de naranja.
  • El batido del azúcar con los huevos es muy importante ya que es lo que nos dará el volumen al bizcocho.
  • Si no encontramos buttermilk hecho lo podemos hacer con la cantidad leche entera que necesitemos, tibia, a unos 30º y con el zumo de medio limón colado. Lo revolvemos dejamos que se corte de 10 minutos a 30 minutos , revolvemos de nuevo y lo utilizamos directamente. No importa si nos pasamos en el tiempo.
  • Arriba os dejo la foto de los “sospechosos habituales” el Golden Syrup, el Black Treacle, el Sirope de Arce o el Golden Sirup con sabor a sirope de arce. Cualquiera de estos cuatro ingredientes lo podéis utilizar en esta receta. Los dos primeros y el último lo conseguiréis en supermercados ingleses o tiendas de repostería. A veces lo venden en hipermercados. El sirope de arce en cualquier supermercado o herbolario. El segundo y el tercero ya son mas difíciles de conseguir a menos que tengáis acceso a un supermercado inglés de zona de costa.
  • Os parecerá una mezcla demasiado líquida. A mí también me lo pareció, pero se horneó perfectamente y ya habéis visto en la foto lo bien que queda la miga. En la foto está recién sacado de la nevera y aun así se ve jugoso.
  • El tema del reposo como mínimo de un día para otro os lo recomiendo totalmente.
  • La receta original lleva 1 cucharada (1 Tablespoon) de jengibre en polvo. A mi me pareció excesivo y le puse solo una cucharadita ya que no lo quería demasiado espaciado. Vosotros podéis ponerle la cantidad que más os guste.

El bol rojo, el plato y el pañito blanco son de Greengate y todo de My Home Style

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